Clientes a quienes acompañé como doula

Parto Vaginal después de una Cesárea.
Vera es una mujer estadounidense que había vivido en Guatemala por varios años cuando me encontró. Ya había tenido una hija que nació en Guatemala por medio de cesárea. Ella se dio cuenta que la cesárea que le realizaron fue innecesaria y esta vez estaba determinada a experimentar un parto natural; sin embargo, hasta el final de su parto tuvo miedo de que su hijo no pudiera pasar por el canal de parto. Era un miedo que le había inculcado su doctor anterior, quien le había dicho que su pelvis era muy estrecha para tener hijos. Podrás imaginar la sorpresa y júbilo con el que ella exclamó, “¡No puedo creer que lo hice!” cuando nació su hijo. Todos a su alrededor estaban llorando de felicidad. Aquí está lo que Vera piensa sobre su experiencia:

“Katerina me ayudó a prepararme para mi segundo parto que fue VBAC (parto vaginal después de una cesárea por sus siglas en inglés). Dí a luz a mi hija mayor por cesárea, porque mi doctor pensaba que ella era muy grande para nacer de forma natural. Luego, me percaté que esto no era cierto. Cuando descubrí que estaba embarazada con mi hijo Lotan, estuve determinada a tener un VBAC. Me alegro tanto de haber encontrado el Centro Integral de Parto Natural Ixchel, a la partera Hannah Freiwald y a la doula Katerina Morin. Katerina y yo nos reunimos algunas veces antes del parto. Ella dijo qué podía esperar, ya que antes de la cesárea que me hicieron para el nacimiento de mi hija, no sentí ni una contracción. Katerina me enseñó distintas técnicas para lidiar con el dolor y respiraciones, me dio afirmaciones positivas, me enseñó distintos movimientos y posiciones para el parto, y me dio consejos muy útiles para la etapa de pujos para evitar el desgarro. Incluso me apoyó durante el parto falso que tuve un día antes de mi parto real. También me dio buenos consejos sobre cómo iniciar mi labor de parto de manera natural. Una de las cosas que me compartió fueron videos para bailar en el parto. Fueron muy entretenidos y me ayudaron mucho. Agradecí mucho que llegara a la clínica casi al mismo tiempo que nosotros. En este momento no podía comunicarme en español. Me ayudó además que Katerina pudiera traducir y ayudarme a entender a la enfermera que nos atendió. Katerina me ayudó a crear el mejor ambiente para el parto, atenuó la luz, puso música, me dió agua cuando la necesitaba, me ayudó a cambiar de posición, me transmitió confianza con sus palabras, y disminuyó el dolor masajeando mis piernas. Sin duda, su apoyo fue una de las razones por las que tuve tan buen parto. Lo más impresionante fue que mi hijo pesó una libra más que mi hija, quien nació por cesárea. Saber esto me dio confianza en que puedo dar a luz de manera natural nuevamente, y quiero tener más hijos.”

~ Vera Saulino, Guatemala

Вера Саулино

Huir de una cesárea.
¡Sí, es posible! Puedes evitar una cesárea cambiando de doctor un día antes de que nazca tu hijo. Asegurate de leer este post, ya que el acontecimiento de Yana Cherenkova es el caso más inesperado en toda mi práctica. Conocí a Yana por primera vez en el cuarto de emergencia del hospital, estaba ya en la etapa activa de la labor de parto, a punto de dar a luz. No tuvimos tiempo para sesiones pre parto y menos de firmar un contrato… sino hasta después del nacimiento de su bebé. ¡Fue un parto rapidísimo, genial y natural! En los siguientes párrafos encontrarás como describe la suerte que tuvo de encontrar a su dula rusa, evitar una cesárea y poder dar a luz naturalmente.

“Hola, mi nombre es Yana. Soy rusa y me casé con un guatemalteco. Tuve a mi primer hijo hace 5 años en mi país natal, se llevó a cabo en un hospital y fue de manera natural. Cuando mi esposo y yo decidimos mudarnos a Guatemala, estábamos esperando a nuestro segundo hijo. Para entonces estaba considerando un parto más cálido y suave, por lo que pensé en dar a luz en casa. Sin embargo al mudarnos no sabía dónde encontrar parteras y doulas. Mi suegra me recomendó a su ginecólogo. Desde la primera cita le dijimos que deseábamos un parto natural, sin intervenciones como: estimulación, episiotomía o amniotomía. Al final de cuentas ya había tenido un parto de este tipo, creía que podía volver a hacerlo. El doctor me dijo que me apoyaba con esta decisión. Sin embargo todo esto empezó a tomar otro rumbo. Al parecer mi bebe tenía el cordón umbilical enrollado en el cuello(que por cierto, esto no es una razón para forzar la cesárea) anudado a que yo tenía problemas con las plaquetas. Luego de esto le pregunté si podía invitar a una doula al parto, pero me dijo que solo trabajaba con su equipo y que no apoyaba trabajar con doulas o con parteras, el tema de nacimientos en casa tampoco era una opción para él. Lo acepté en ese momento, pero la peor noticia vino una semana antes de la fecha probable de mi parto. El doctor me dijo que si no daba a luz antes de la fecha probable (40 semanas exactas, ni un día más), me operaría. No le respondí nada, sin embargo cuando me fui de la clínica le dije a mi esposo que no volvería con este doctor nunca más.

Me pregunté qué podía hacer. Coincidentemente vi que una doula rusa estaba viviendo en México. La contacté para pedirle ayuda respecto a cómo encontrar a un doctor a favor de partos naturales acá en Guatemala. ¡Ni sé en qué estaba pensando, si México y Guatemala no son el mismo país! Imaginen mi sorpresa cuando me dijo que había una doula rusa viviendo en Guatemala y que su nombre era Katerina Baranova (Morin). Le escribí y ella me recomendó contactar a tres diferentes doctores que apoyaban el tema de parto natural. Contacté a cada uno de ellos y de repente sentí que tenía todas las piezas del rompecabezas. Supe que tenía un equipo: quería dar a luz con la doctora Linda Valencia, la doula Katerina Morin y mi esposo, en el hospital El Pilar. El dato curioso es que debíamos reunirnos con Linda y Katerina el miércoles, pero el martes desperté con contracciones, que parecían ser el inicio de la labor de parto. Las llamé a ambas para preguntarles si me acompañaban en el parto en caso se diera en la noche y las dos dijeron que sí. Y de hecho mis contracciones se volvieron más fuertes y más cercanas unas a las otras y fuimos al hospital esa misma noche. Entonces pasó que conocí a mi doula y a mi doctora, por primera vez, cuando estaba en la sala de emergencias del hospital, con las contracciones super fuertes y a punto de pujar.

Katerina entró con una gran sonrisa en la cara y empezó a ayudarme casi de inmediato. Me ayudó a colocarme en posiciones más cómodas, presionó ciertos puntos en mi espalda que ayudaron a aliviar el dolor de cada contracción. No pasó mucho tiempo para tener que irnos a la sala de parto, que también es una sala de operaciones en Guatemala. Estaba feliz de tener a Katerina a mi lado, fue muy importante poder hablar mi lengua materna en la etapa final del nacimiento de mi bebe, cuando apenas podía hablar y ya sentía estar en una nube. No le importó traducirme en un idioma que también era extranjero para ella. Me ayudó a comunicar mis deseos y necesidades a la enfermera y la doctora, tomó videos y fotos y estuvo ahí incluso cuando la doctora tuvo que coserme un poco después del parto. Descubrí que la sutura dolía incluso más que la labor de parto en sí. Sostuve fuertemente la mano de Katerina, mientras ella intentaba calmarme con su voz suave.

Estaba feliz de haber confiado en mí al momento de tomar esta decisión. Me gustaría decirle a todas las mujeres: escuchen su voz interior, incluso cuando ésta voz parezca loca para otros en un principio. Recuerdo el shock de mi esposo al decirle que daríamos a luz con Linda y Katerina. Me preguntó si estaba segura de querer hacer esto con personas que jamás había visto en mi vida. Pero yo tenía este buen presentimiento, era lo correcto para nosotros. Estoy contenta con que mi esposo haya confiado en mi intuición. Luego del parto me dijo lo mucho que le agradó el equipo que había escogido para que pasaran este día con nosotros, lo linda que la doctora Linda había sido, y el apoyo brindado por nuestra doula Katerina. Amamos nuestra experiencia. Gracias, Katerina, por tu excelente trabajo. Sentimos que es tu pasión y lo haces con devoción. Incluso el poder firmar el contrato y haberte pagado hasta después de que el bebe naciera dice mucho respecto a lo que te importa la gente.
Queridas amigas, confíen en su intuición y contacten a Katerina si tienen alguna duda. Ella podrá enseñarles varios aspectos útiles al respecto.”

~ Yana Cherenkova, Guatemala

Yana Cherenkova

Cesárea de Emergencia.
Cuando conocí a Ana por primera vez, ella tenía mucho miedo. Con solo 2 o 3 reuniones vi una profunda transformación en ella. Cuando la atendí en la clínica, estaba manejando sus contracciones como una diosa hermosa y valiente… Me quedé asombrada al verla a ella y a su pareja apropiarse de todas las ideas que les di en preparación para un parto extático. Tanta ternura, amor, alegría… ¡Ella incluso rió en medio de un momento de transición bastante desafiante! Apoyarlos durante su larga labor de parto fue una experiencia increíble. Desafortunadamente, el parto tuvo que terminar en cesárea. Conduje al hospital con ellos y fui la última en verlos esa noche, asegurándome de que estuvieran bien y que su bebé encontrara el camino hacia la leche de mamá. Aquí puedes encontrar un video donde escucharás lo que Ana y su esposo Adonai piensan sobre su experiencia:

“Me gustaría agradecerte Katerina por ser parte de la ceremonia del nacimiento de mi angelito. Me brindaste todas las herramientas que me ayudaron a superar mis miedos, tu apoyo durante el parto fue invaluable, ayudándome a sentirme más segura y cómoda todo el tiempo. No tengo palabras para decir lo agradecida que estoy, tú fuiste mi ángel, ¡¡Dios bendiga tu trabajo!!”

~ Ana Franco, Guatemala

Ana Franco